
Los datos de cumplimiento refuerzan esta preocupación. Desde 2013, el esquema británico VLS ha investigado más de 120 casos de lubricantes, siendo el incumplimiento de las especificaciones declaradas el problema más frecuente. Para operadores de flotas y talleres, esto subraya la importancia de verificar las declaraciones de los lubricantes como parte de los procesos de mantenimiento y compra.
El whitepaper también destaca la importancia de una terminología clara y verificable. Recomienda que las declaraciones SFU estén respaldadas por datos de ensayo publicados o que se sustituyan por afirmaciones precisas alineadas con aprobaciones documentadas y declaraciones EELQMS o SAIL.
Lubrizol posiciona el informe como un recurso práctico para comercializadores de aceites, distribuidores, OEMs, talleres y reguladores que buscan comprender mejor los estándares de validación de lubricantes y los riesgos asociados, especialmente en aplicaciones donde la fiabilidad y el cumplimiento son críticos.

El informe combina ensayos internos de banco y de motor con aportaciones de organismos del sector como ACEA, ATIEL, EELQMS y el sistema británico Verification of Lubricant Specifications (VLS). Identifica un aumento en el uso de términos como “Suitable for Use”, “Meets requirements of” y “Recommended for” en el mercado europeo, a menudo sin la validación completa requerida para aprobaciones oficiales de OEM.
Para operadores de autobuses y otros vehículos pesados, esta distinción es clave. Los aceites con aprobación OEM se validan mediante programas de ensayo completos y aprobación formal del fabricante. En cambio, los productos con etiqueta SFU se basan en autodeclaraciones que pueden no estar respaldadas por datos equivalentes, lo que incrementa el riesgo de menor rendimiento, problemas de garantía o desgaste prematuro del motor.




