En los tres primeros trimestres de 2025, la tasa de penetración de nuevas energías en vehículos comerciales medianos y pesados superó el 24%, señalando la llegada a gran escala de la electrificación en el sector. Detrás de este crecimiento, el eje motriz eléctrico, componente clave para la autonomía, la carga útil y la disponibilidad operativa, se consolida como un elemento determinante en la evolución del sector.
Los primeros vehículos comerciales electrificados adoptaban una conversión directa de diésel a eléctrico, manteniendo estructuras de eje tradicionales que limitaban la disposición de baterías, el peso del vehículo y el rendimiento. La aparición de ejes eléctricos diseñados específicamente para vehículos pesados ha cambiado este enfoque. El eje motriz integrado en tres secciones combina motor, reductor y controlador en una unidad compacta, logrando una reducción de peso cercana a 500 kg, al tiempo que incrementa la capacidad de carga y la autonomía.
Este eje eléctrico incorpora transmisión de potencia sin interfaz, reduciendo pérdidas energéticas entre un 3% y un 5%. En pruebas reales con una carga total de 47,4 toneladas, el consumo se sitúa en torno a 1,2 kWh/km, contribuyendo a mitigar las limitaciones de autonomía en vehículos pesados. Además, la recuperación de energía en frenado optimizada por software mejora la eficiencia entre un 5% y un 8%, mientras que la distribución inteligente de par y la calibración remota permiten maximizar el uso de la energía y extender la vida útil del sistema hasta un 30% frente a ejes tradicionales.
Diseñado para operar en condiciones exigentes como zonas de montaña, altitud elevada y cargas intensivas, el sistema ofrece tres opciones de carga nominal por eje: 10,5 t, 13 t y 16 t, y ha superado más de un millón de kilómetros en pruebas de durabilidad. Equipado con 36 sensores y un sistema de seguridad triple, permite la monitorización en tiempo real, la detección temprana de fallos y la respuesta ante condiciones extremas. El intervalo de cambio de aceite de hasta 500.000 km reduce significativamente los costes de mantenimiento y mejora la disponibilidad del vehículo.
A medida que la electrificación se consolida en el transporte comercial, el eje motriz eléctrico pasa de ser un componente emergente a un elemento central en la competitividad del vehículo, impulsando mejoras en eficiencia energética, capacidad de carga y coste total de operación.




