La arquitectura de propulsión de los camiones eléctricos pesados está evolucionando hacia soluciones más integradas, con ejes motrices eléctricos de doble motor que sustituyen progresivamente a los sistemas convencionales de transmisión central directa.
Derivados originalmente de configuraciones de vehículos con motor de combustión, los sistemas de transmisión central mantienen la caja de cambios y el eje de transmisión al sustituir el motor por uno eléctrico. Esta configuración introduce pérdidas mecánicas debido a trayectorias de transmisión más largas y puede generar interrupciones de potencia durante los cambios de marcha, especialmente bajo condiciones de alta carga.
Los ejes motrices eléctricos integrados de doble motor abordan estas limitaciones al integrar motores, reductores y sistemas de control directamente en el eje. Esto elimina la necesidad de un eje de transmisión y reduce las pérdidas, mejorando la eficiencia global del sistema de propulsión.
Esta arquitectura también permite una mejor optimización del chasis. Al liberar espacio en la parte inferior del vehículo, facilita la integración de baterías de mayor capacidad y reduce el centro de gravedad, contribuyendo a una mayor estabilidad. Se han reportado reducciones de peso de hasta 500 kg en comparación con configuraciones tradicionales, lo que permite aumentar la carga útil.
Una ventaja funcional clave es la entrega continua de par. En configuraciones de doble motor, un motor puede mantener la entrega de par mientras el otro gestiona el cambio de marcha, evitando interrupciones durante la aceleración o en pendientes. Esto permite un funcionamiento más fluido y una mayor eficiencia energética en aplicaciones de alta exigencia.
A medida que avanza la electrificación en vehículos comerciales, los sistemas de ejes eléctricos integrados están siendo adoptados en nuevas plataformas de camiones pesados, reflejando una transición hacia arquitecturas más compactas, eficientes y orientadas al rendimiento.




