
En un paso clave hacia la autonomía y sostenibilidad en el transporte público, una innovadora batería modular de ion-litio está marcando un hito en la industria de los buses eléctricos. Fabricada en Núremberg con tecnología propia, esta solución energética se integra en la flota Lion’s City E y redefine los estándares de eficiencia, durabilidad y reciclaje.
La batería, desarrollada internamente por el fabricante MAN Truck & Bus, utiliza celdas de tipo NMC (níquel, manganeso y cobalto), conocidas por su alta densidad energética y confiabilidad. Su diseño modular permite una adaptación precisa a distintos tamaños de buses eléctricos, desde unidades de 12 metros hasta articulados de 18 metros. Las configuraciones pueden alcanzar capacidades de hasta 623 kWh mediante la instalación de 7 packs independientes, optimizando el rendimiento sin sacrificar espacio ni peso.
Uno de los aspectos más destacados de esta nueva generación de baterías es la flexibilidad operativa que ofrece. Los operadores pueden elegir entre dos modos de uso: Maximum Range, que permite utilizar hasta el 90 % de la capacidad para trayectos largos (hasta 380 km diarios), y Reliable Range, que limita la descarga al 65 % para extender la vida útil de la batería hasta 14 años o 1 millón de kilómetros, manteniendo un alcance aproximado de 270 km diarios.
Además, estas baterías incluyen un avanzado sistema de gestión térmica y un módulo de seguridad que permite la desconexión inmediata en caso de accidentes, elevando los estándares de protección tanto para pasajeros como para operarios. La infraestructura productiva está diseñada para alcanzar una capacidad de 50.000 packs anuales, con posibilidad de duplicarse, lo que representa un gran paso en la transición energética del transporte público.
En línea con los objetivos de economía circular, cada batería tiene un diseño pensado para facilitar su reciclaje, con un índice de recuperación estimado en más del 96 %. Esta visión no solo responde a los retos de sostenibilidad ambiental, sino también a los desafíos económicos que enfrentan las ciudades y operadores al implementar flotas eléctricas.
Este avance tecnológico refuerza la tendencia de que los fabricantes de buses y camiones eléctricos desarrollen y controlen sus propias cadenas de suministro de baterías, reduciendo la dependencia de proveedores externos, mejorando los tiempos de integración y optimizando los costos a largo plazo.
Así, el desarrollo de esta batería no solo representa un salto en autonomía y rendimiento, sino también una apuesta por la independencia tecnológica, la sostenibilidad del ciclo de vida del producto y la adaptabilidad a los distintos escenarios de movilidad urbana del futuro.
Con estos avances, el transporte público eléctrico se consolida como una alternativa cada vez más eficiente, ecológica y rentable para las ciudades comprometidas con la movilidad sostenible y la neutralidad climática.




